En forma con la bbg

Muchas me habréis oído hablar de la BBG, incluso a algunas os habré intentado convencer, infructuosamente, para hacerla conmigo, pero lo cierto es que, aunque ya hace algunos años que empezó a hacerse más conocida en España, motivo por el cual cuenta incluso con una especie de legión, sigue sin tener el boom que sí ha tenido en otros países, principalmente anglosajones, supongo que porque la creadora del plan es australiana y el método, y especialmente los planes de alimentación que se pueden adquirir con el entrenamiento, se adaptan mucho mejor a esas culturas.

La BBG es básicamente un plan de entrenamiento de 12 semanas (más 4 de preentrenamiento para las personas que no estén acostumbradas a hacer ejercicio) creado por Kayla Itsines. Lo revolucionario es que tan solo necesitas entrenar media hora 3 veces en semana y combinarlo con 3 sesiones de unos 40 minutos de LISS (cardio ligero, en este caso lo que se recomienda es andar); además, está pensado para poder hacerlo en casa con muy poco material. Fácil, ¿verdad? Realmente lo es y los resultados que se obtienen si se combina con una buena alimentación son espectaculares, incluso en poco tiempo. Eso sí, el entrenamiento es duro desde la primera sesión y quizás eso sea lo que desmotive a algunas personas, que no se ven capaces de hacerlo.

A mí me cambió la vida, en el sentido de que cambió mi percepción de mi propio cuerpo, del ejercicio, y en que gracias a este método me di cuenta de lo que era capaz de hacer y conseguir y del potencial que tenía. Reconozco que la he empezado varias veces, pero solo he conseguido terminarla una vez. 12 semanas de ejercicio constante, con una alimentación saludable, y mi cuerpo cambió completamente. En poco menos de 3 meses no solo había perdido 8 kilos, sino que yo era otra.

Los kilos de menos hicieron que volviera a usar las tallas 38-40. Realmente esto es lo menos importante en comparación con las otras consecuencias de llevar un estilo de vida saludable, pero os aseguro que la comodidad que implica poder comprarte ropa sin probarte mil prendas hasta dar con una no solo que te guste, sino que te entre y que te guste cómo te queda es impagable. Lo que para mí había sido una tortura se convirtió en un proceso fácil, rápido y feliz, ya que si necesitaba algo solo tenía que elegir lo que me gustaba, siempre iban a tener mi talla, y además, me iba a quedar bien, ya que me encontraba a gusto con mi cuerpo y mis formas.

Sin embargo, lo que de verdad cambió mi forma de vivir y de pensar fue que con 28 años me sentía más fuerte, física y mentalmente, que jamás en mi vida. Me tocabas y estaba dura, ¡incluso en la cara interna de los muslos! ¿Perdona? ¿Pero eso es posible? Estaba fuerte, nunca me cansaba, tenía energía a raudales, mi estado de ánimo era estable, calmado, alegre, y nunca me encontraba mal ni me dolía nada. Me sentía poderosa, aparte de por las hormonas de la felicidad que dispara el ejercicio, por verme capaz de hacer tanto, por haber sido constante y haber tenido la fuerza de voluntad para salir a andar incluso en días lluviosos o por haber sacado ese ratito incluso en días en los que el trabajo me desbordaba. Mi autoestima estaba en su sitio, como nunca lo había estado. Todo eso gracias al ejercicio y a una buena alimentación.

Me mudé a Madrid y con la novedad lo dejé un poco de lado. Por desgracia, cuando fui a retomarlo tan solo unos meses después, mi padre falleció y eso sí que cambió mi vida por completo. Tanto que me ha costado 2 años empezar a salir del golpe que eso supuso para mí. Ahora que me he propuesto volver al ejercicio, poco a poco, tengo intención de empezar de nuevo la BBG. Este verano me apunté al gimnasio básicamente por la piscina y aunque también he hecho uso de las instalaciones deportivas, en cuanto se acabó la temporada me di de baja, ya que mi horario de trabajo no me permite dedicar tiempo a ir al gimnasio. Aun a sabiendas de que es un entrenamiento duro sé cuáles son los resultados y eso me motiva mucho, así que veremos hasta dónde llego. Mañana, lunes, cómo no, EMPIEZO.

¿Te animas a probarla o tú prefieres otro tipo de entrenamiento? ¿O quizás lo tuyo es el más que respetable sofing? Jajaja

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