Rincones de Madrid: Cementerio Británico

Rincones de Madrid: el Cementerio Británico

En el castizo barrio de Carabanchel, flanqueado, como no podía ser de otra manera, por la calle Inglaterra y la calle Irlanda, se encuentra el desconocido Cementerio Británico de Madrid.

Aunque el vecino barrio de Usera conociera la fama hace unos años gracias a que Airbnb lo situara como uno de los barrios más top del mundo, Carabanchel, otro buque insignia de la zona sur, sigue siendo conocido, además de por la verbena de San Isidro, por ser uno de los distritos más humildes de Madrid, por su alto índice de delincuencia, y por contar con el punto donde más contaminación se encuentra de la capital, Plaza Elíptica. No obstante, Carabanchel guarda algunos secretos que bien merecen una visita. Y hoy os hablaré de uno de ellos.

De fácil acceso para los turistas, a tan solo media hora del centro neurálgico de la ciudad, cogiendo la línea 5 desde Gran Vía, por poner un ejemplo, lo cierto es que el Cementerio Británico es uno de esos pocos sitios a los que aún no han llegado las hordas de viajeros que visitan Madrid anualmente y que al final acaban frecuentando los mismos lugares una y otra vez.

La ubicación del cementerio es curiosa, se encuentra perfectamente camuflado entre otros edificios, viviendas desde cuyas ventanas se pueden ver sin dificultad las lápidas, las grandes losas de piedra, muchas de ellas completamente destrozadas por el paso del tiempo y cierto descuido, tan típico de los cementerios, y de la personalidad, británicos, que dan al lugar un toque aun más auténtico. A pesar de que la mirada en ocasiones se encuentra con algún balcón de las aledañas viviendas, por momentos pareciera que te encontraras en pleno entierro de Matthew Crawley en Downton Abbey.

Todo en el Cementerio Británico es curioso, no solo el hecho de encontrarlo en pleno Carabanchel, sino las propias tumbas que uno encuentra diseminadas por el lugar, algunas siguiendo un orden, otras situadas, pareciera, al azar, o quizás aprovechando los huecos que quedaban. A pesar de ser un cementerio británico, como su propio nombre indica, y de sus pequeñas dimensiones, en este podemos encontrar inscripciones en hebreo, en ruso, en griego y algún que otro idioma. Esto se debe a que realmente el motivo de la existencia de este cementerio no es otro que la necesidad de un lugar en el que enterrar a personas que no profesaran la religión cristiana en su vertiente católica, de ahí que en él hallemos enterrados a judíos, ortodoxosos y, por supuesto, a anglicanos, entre otros.

Actualmente las visitas guiadas han sido suspendidas debido al Covid, lo cual es una pena porque el señor con marcado acento inglés que enseñaba el cementerio era adorable, pero lo cierto es que se puede disfrutar del lugar dando un breve paseo por sus estrechos y accidentados caminos, leyendo las lápidas, haciendo conjeturas e intentando imaginar las vidas de las personas que allí descansan. Mi recomendación es buscar algo de información antes de acudir para que la visita resulte más interesante y completa.

¿Qué os parece? ¿Visitarías un cementerio? A mí siempre me han llamado la atención y algunos, como este, me parecen preciosos y muy interesantes, pero siempre de día, por favor. Ahora es un buen momento para aquellos que viven en Madrid y quieren conocer un poco más de la ciudad, eso sí, siempre siendo responsables.

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